Reformas de Estado reducen brecha entre ricos y pobres

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Entrevista a Alejandro Foxley en el Diario CoLatino de El Salvador, realizada durante el seminario sobre «Desarrollo, Cohesión Social y Democracia» que CIEPLAN organizó en San Salvador el 28 y 29 de octubre.

A muchos empresarios y partidos de ideología derecha en el país parece aterrarles las reformas de Estado, aún y cuando está comprobado que son la mejor estrategia para reducir la brecha entre ricos y pobres, a largo plazo. 

Países como Chile son ejemplo de éxito con la aprobación de reformas, que en un periodo de 10 años han mejorado los índices sociales: acceso a la educación, salud y oportunidades de trabajo.

En ese sentido, el Gobierno chileno tuvo que aumentar la recaudación de impuestos a todos los ciudadanos, según los ingresos de cada quien: los que ganan más, pagan más y viceversa.

Para conocer más la experiencia chilena, Diario Co Latino entrevistó al Presidente de la Corporación de Estudios para Latinoamérica (CIEPLAN), Alejandro Foxley, quien explicó que las reformas con buen rumbo son aquellas que van de la mano con la consulta popular.

Asimismo, el también ex Ministro de Hacienda de Chile, entre 1990 y 1994, afirmó que los principales legados que pretenden las reformas son el desarrollo de las naciones, el fomento de la democracia y fortalecimiento de la cohesión social.

El amplio currículum del chileno contempla los cargos de senador, ministro de relaciones exteriores y representante de diversos organismos internacionales, lo que le da autoridad para hablar sobre el proceso de las reformas de su país de origen.

Desde la experiencia en Chile ¿Qué beneficios trajo consigo las reformas de Estado?
América Latina debe asumir las tareas más de fondo, porque esto (las reformas de Estado) le permitirá abrir oportunidades a los más pobres, pero también a los de clase media, a veces se tiene la sensación de inseguridad de empleo y salario, en ese sentido, debemos ser capaces de construir protección social para todos y generar nuevas fuentes de trabajo. Esa es la clase de democracia en Chile, y creo, hemos intentado avanzar con bastante éxito, conciliar el crecimiento con equidad y proyección social.

¿A partir de cuándo se comenzaron las reformas en Chile?
Desde 1990, durante el primer gobierno democrático y luego, en cuatro gobiernos más se siguió la misma línea: crecimiento con equidad.

¿Cuáles fueron los primeros pasos para establecer las reformas de Estado?
Los primeros pasos contemplaron establecer una política de los acuerdos, pues habíamos pasado una dictadura de 17 años y dijimos: “aunque la gente está tentada a tomar la revancha, nosotros vamos a buscar a todos los sectores”; compartir ideas para que las decisiones que se tomen reflejen un verdadero consenso nacional.
Lo segundo fue buscar recursos, concentrar recursos para reducir la desigualdad en forma muy fuerte y radical, para eso tuvimos apoyo del congreso.
Y tercero, continuamos lo que había hecho el gobierno anterior, que era una globalización de la economía chilena, pero esta vez la hicimos más equilibradamente, buscando nuevos mercados por ejemplo en Asia, donde tenemos tratados de libre de comercio con Japón, China, la India, Singapur, Australia entre otros.

¿Durante este proceso de reformas, no hubo cierta renuencia de algunos sectores? 
Sí, siempre en democracia hay sectores que se oponen a los cambios y desde luego los gobiernos de la concertación no logramos todos los cambios que queríamos, pero la línea gruesa indica que un país que comenzó con 4 mil dólares per cápita al año 1990, logró 15 mil dólares per cápita al 2010.

¿Qué avances hubo en el rubro social con las reformas?
La pobreza bajó del 45% al 13%, mientras la extrema pobreza del 16% al 3%. Los indicadores de salud mejoraron significativamente. Hemos aumentado el gasto de salud como 4 veces, es decir 400%, y el gasto en educación 500%.
Ahora lo que falta es mejorar la calidad de todos los servicios, porque la gente, los que estudiarán en la universidad quieren tener asegurado que lo que aprenderán les ayudará a tener un buen empleo con buen salario.

¿Ahora, cuál es la percepción de los chilenos comparada con la situación económica y social de hace 10 años?
La gente tiene una percepción de que estamos viviendo en una sociedad con más oportunidades y con menos desigualdades, pero al mismo tiempo la gente cuando avanza en los estándares de vida, cada vez exige más del Estado, más eficiencia, menos corrupción, mejor calidad de servicios, y eso es bueno que sea así, porque sino los que están en el poder se acostumbran y empiezan solo a disfrutar del privilegio de estar ahí y no se preocupan por lo qué pasa a la gente en la vida cotidiana.

¿Para todos esos cambios es esencial la cohesión social?
Ese es el tema principal de las sociedades latinoamericanas porque lo que les ha impedido hacer un esfuerzo continuado en el tiempo de desarrollo es que las sociedades han sido polarizadas. 
Mucha gente se ha sentido fuera de los centros de poder y del acceso a los beneficios y con la cohesión social lograríamos todo lo contrario, sentirnos parte de la misma nación y que tendríamos una oportunidad real de mejorar la condición nuestra y de las familias, y eso es una tarea que requiere de mucho esfuerzo y energía.

Fuente: Diario CoLatino (El Salvador)


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