Reforma Tributaria: Oportunidad para avanzar en eficiencia y equidad horizontal y vertical

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Autor: Eduardo Bitrán
Fuente: La Segunda

Es esperable que el gobierno y la oposición discrepen sobre la magnitud de la recaudación que debe generar la reforma tributaria que se discutirá en el Congreso en estos días. La propuesta del Ejecutivo representa una recaudación menor al 1% del PIB. La oposición postula una que recaude al menos 3% del PIB (solo las metas para fortalecer la educación cuestan 2% del PIB).

Como estos temas son de iniciativa del Ejecutivo, es importante que la oposición, sin renunciar a sus principios y agenda de largo plazo, ajuste sus expectativas y aproveche la inesperada oportunidad que brinda este gobierno de centroderecha para negociar una reforma que aumente la recaudación en al menos 1% del PIB y al mismo tiempo avanzar en mejorar el sistema tributario. Es fundamental: aumentar la equidad horizontal y vertical del sistema tributario, para que a igualdad de ingresos exista similar carga tributaria y los que más ganan paguen una mayor proporción de su ingreso; limitar los costos en eficiencia económica, los impuestos afectan los incentivos y modifican las decisiones de los agentes económicos y estimulan gastos espurios; y simpleza, para que los costos de administración y riesgos de evasión sean bajos.
Es fundamental aumentar la equidad horizontal y vertical del sistema tributario, para que a igualdad de ingresos exista similar carga tributaria y los que más ganan paguen una mayor proporción de su ingreso
En Chile, la principal fuente de inequidad horizontal y vertical proviene del tratamiento y la elusión de ingresos de la renta del capital. Este debería ser un foco principal de la reforma, que avanza en esto, pero en forma tímida. Se debería tomar decididamente las propuestas de CEP-Cieplan. Eliminar la renta presunta y reemplazarla por el sistema de contabilidad simplificada. Así se evitaría por ejemplo que empresas muy rentables estructuren sus servicios de trasportes como sociedades de renta presunta y eludan la tributación, transfiriendo utilidades a través de precios de transporte inflados. Someter a las sociedades de responsabilidad limitada y a los fondos de inversión privada al mismo tratamiento que las sociedades anónimas en materia de retiros. Para evitar, por ejemplo, que sociedades de profesionales hagan todos sus retiros a través de hijos universitarios y así bajen la tasa marginal del impuesto a la renta. Eliminar la exención del impuesto de primera categoría que se supone favorece a las pymes, pero que es utilizada para diferir impuestos por rentas del capital por personas de alto ingreso y limitar el uso de pérdidas acumuladas, entre otras.

La discrepancia entre la tasa a las empresas de 18% y la marginal a las personas de 40% incentiva la elusión, mediante la creación de empresas de responsabilidad limitada que permiten diferir el pago o distribuir a través de familiares de baja renta. La disminución de la brecha entre el impuesto marginal más alto y el de las empresas es importante para reducir el incentivo a la elusión. El Gobierno llevará la tasa corporativa a 20% y va a tratar de bajar el impuesto a las personas modificando los tramos, sin alterar las tasas. Con el mismo efecto en recaudación se debería privilegiar bajar la tasa marginal para reducir la brecha entre el impuesto de retención a las empresas y el marginal. La propuesta CEP-Cieplan reduce la tasa máxima y el número de tramos.

Otro tema que aborda la propuesta de reforma del Gobierno es aplicar impuestos a actividades que generan externalidades negativas para aumentar la eficiencia. No obstante, los mecanismos de aplicación de estos impuestos no son simples y pueden generar incentivos a la evasión. En vez de abordar ahora el tema de la producción de residuos sólidos, que es de compleja implementación, es mucho más urgente restituir el impuesto al diésel al nivel de 1999, su uso en el transporte terrestre genera múltiples externalidades, su desgravación diferenciada ha llevado a atomizar las empresas de transporte con altos costos de eficiencia logística, accidentes y contaminación, distorsionando además la partición modal, entre cabotaje, ferrocarril y camiones. Se debería establecer, como propone CEP-Cieplan, un calendario de eliminación gradual de estas rebajas.

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