Preguntas incómodas

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Autor: Manuel Marfán
Fuente: La Tercera

Pregunta 1: ¿Por qué los países con buenos sistemas de pensiones, de salud pública y de educación pública son todos ricos? 

Pregunta 2: ¿Cuántos países de ingreso medio -Chile incluido- tienen buenos sistemas de pensiones, salud y educación?

Pregunta 3: ¿Cuál es la posibilidad de Chile de alcanzar esos estándares?

Las respuestas a esas preguntas son: (1) Porque los buenos sistemas de pensiones, salud y educación son muy caros, imposibles de financiar si no se es rico. (2) Ninguno. (3) Chile no puede alcanzar esos estándares en el corto plazo. Sí tiene esa posibilidad en el futuro si damos el salto definitivo al desarrollo económico pleno.

El puro y simple crecimiento económico no es suficiente para resolver muchas de las demandas que hoy existen en Chile. Basta ver algunos países desarrollados con sistemas sociales deficientes (por ejemplo, la calidad del Medicare en EE.UU. está peor evaluada que la de la salud pública del Reino Unido). El crecimiento no basta, pero sí es una condición necesaria para alcanzar bienes públicos de calidad.

Este es un tema relevante hoy. El Chile actual ya no es mayoritariamente de pobres, sino que por fin es mayoritariamente de clase media. Tampoco es un país de emigrantes, que buscan mejores oportunidades en países más ricos. 

Por el contrario, Chile es cada vez más un país de inmigrantes, que buscan mejores oportunidades aquí. Ya no somos una economía con una bajísima participación de mujeres en la fuerza de trabajo. El trabajo femenino ha tenido un aumento explosivo en Chile, y las más jóvenes exhiben una participación de estándar Ocde. 

Todos estos elementos son característicos de economías que están en la antesala del desarrollo económico pleno. A Chile sólo le falta el salto final pero, a la vez, el más difícil. La clase media chilena actual ya tiene satisfechas sus necesidades básicas, pero aún es enormemente precaria e insegura. 

El salto final debe tener la intención de superar esa precariedad y la inseguridad frente a una vejez indigna, de una educación aún lejos del estándar Ocde, y de una salud pública insuficiente.

Sin embargo, la velocidad de los cambios y mejoras está dada por la velocidad del crecimiento económico. Tratar de ir “más rapidito” puede ser tentador y bien intencionado, pero si la variable a sacrificar es el salto al desarrollo, también se sacrifica alcanzar bienes públicos de calidad Ocde (véase respuesta a pregunta 2).

Como botón de muestra veamos un ejemplo. Para lograr un crecimiento más elevado a futuro, el Chile actual requiere, entre otras cosas, elevar la productividad, mejorar el capital humano (educación y la capacitación laboral), y más innovación tecnológica. Todos estos elementos elevan los salarios. 

Remuneraciones crecientes en el tiempo permiten mejores pensiones. También, la rentabilidad de los activos está asociada a la tasa de crecimiento del PIB per cápita (Solow, Ramsay, entre muchos otros autores). Luego mayor crecimiento genera mayor rentabilidad de los fondos de pensiones, y, al final, mejores pensiones.

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