Meller: “Estos últimos tres años, si no hubiera sido por el cobre, estaríamos creciendo a un 4%”

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp

Junto a otros economistas, Meller desmitifica la denominada “maldición de los recursos naturales” y enfatiza que una cosa son las ganancias que genera el cobre y otra, cómo se invierten.

Hace más de una década, los economistas Jeffrey Sachs y Andrew Warner realizaron una investigación que buscaba ver qué factores influenciaban que unos países crecieran más que otros, y mencionaron como uno de los posibles factores, la cantidad de recursos naturales que poseían. La hipótesis de que mientras más poseían en relación a otras fuentes de ingresos en un país derivaba en efectos negativos, fue denominada “la maldición de los recursos naturales”, una de las más comentadas y cuestionadas.

Este año, sin embargo, el director ejecutivo de Cieplan y académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, Patricio Meller, junto a Dan Poniachik e Ignacio Zenteno, se abocaron a explicar por qué, a su juicio, dicha hipótesis no es adecuada para América Latina y que. por el contrario, “son una gran bendición para la región”.

Según el documento, entre “los efectos positivos en América Latina gracias al boom de los commodities, incentivado por la mayor demanda de Asia, y particularmente de China, destacan un considerable incremento de las rentas extra-normales, un aumento de las reservas internacionales, de los ingresos fiscales y de las tasas de crecimiento”.

Meller se ha especializado en el tema y con DF profundiza acerca de “este maná que cayó del cielo” sobre países como Chile y la relevancia de China.

“Todos ven a China como una amenaza porque sus exportaciones afectan la producción industrial en América Latina, no hay como competir con ella. Se percibe que nos estamos especializando en recursos naturales y China nos esta desindustrializando. Aún así yo dije en el pasado, que el gigante asiático es una oportunidad porque está creciendo en su población y porque dado su tamaño el problema empieza a ser qué le vendemos. Si la clase media china es un 10% o 20% con un patrón de consumo similar al de otros países, estamos hablando de 260 millones de personas, un mercado bastante atractivo”.

A partir de ahí, subraya Meller, “vino el boom de los commodities, a propósito de los precios, que es como maná que cayó del cielo: exportas lo mismo y recibes tres veces mas”.

– En ese marco y en el caso del cobre, ¿cómo se logra perpetuar la bonanza cuando se anuncia una baja en el precio del metal?


– Esto es como que nos dimos una farra y nos preguntamos después: ¿Qué hago ahora?. Tienes varias opciones, esto nos deja a otro nivel de consumo pero también generó un monto importante de recursos que permitió implementar la estrategia del crecimiento con equidad; todos se beneficiaron a través de la expansión del gasto social. En otros países las transferencias monetarias condicionadas para los grupos de menores ingresos son ampliamente superiores de lo que se ha hecho acá. Esto generó recursos, qué se hace con los recursos, no es problema del cobre. ¿Cómo aprovechar para que tenga un impacto sobre la productividad y la competitividad? Esa es una decisión de cómo invertir parte de los recursos y eso se resuelve de distintas maneras.

– A su juicio, ¿Cómo se puede invertir desde el punto de vista productivo y competitivo?

– Hay distintas alternativas, puede ser infraestructura física o en capital humano y una tercera, y que no son excluyentes, que son los Fondos Soberanos. Así se transforma riqueza natural en riqueza líquida, se está guardando para el futuro y permite preocuparse de algo latente como es la distribución del ingreso intergeneracional, y es que nos estamos gastando los recursos naturales que le estamos dejando a los nietos. Estos son fondos para usarlos a futuro. Hay una regla de oro en la economía que señala que la generación presente debe invertir de tal forma que el stock de capital del país permanezca igual o mejor para la generación futura.

– ¿Y eso se está haciendo?


– Se está haciendo cuando se invierte en infraestructura y educación, se está pensando en el futuro; eso tiene que ver específicamente con la posibilidad de crecimiento de largo plazo de la economía; cuando se aumenta se está pensando en presente y futuro, se expande la capacidad productiva.

– ¿Pero se logran los objetivos esperables?

– Esa es otra cosa… Lo que estamos viendo, por ejemplo, en educación, es que metemos más plata y ¿tenemos mejor educación? No. No es sólo invertir, importa cómo se hacen las cosas. Esto tiene que ver con las decisiones que estamos tomando; prueba de ello es lo que ocurre con la situación energética. Por otro lado, no podemos sobreacumular los recursos para la generación futura, porque no se nos ocurre nada mejor para hacer en el presente.


«Qué se hace con los recursos, no es problema del cobre. ¿Cómo aprovechar para que tenga un impacto sobre la productividad y la competitividad? Esa es una decisión de cómo invertir parte de los recursos y eso se resuelve de distintas maneras»

– ¿Cuál debiera ser el nivel optimo de reservas internacionales y de recursos que ahorramos en Fondos Soberanos?

-…Y yo agregaría para qué lo estamos haciendo. El problema es que no ha habido una discusión de fondo en torno a eso. Se acumula y se toman decisiones en orden de magnitud bastante más importantes que las que se discuten en las reformas tributarias, y no hay discusión en torno a eso.

– Se acumula cuando están las “vacas gordas” para cuando vienen las “vacas flacas”…

– Estoy de acuerdo con ese predicamento bíblico, pero cuánto necesitas para el período de “vacas flacas”, esa es la pregunta de fondo. ¿Es racional tener 5 seguros contra incendios y sobreseguros para cada uno de esos seguros? ¿Cuál es el tamaño optimo de reservas para enfrentar esos shocks? ¿Cuál es la magnitud de los shocks? Ricardo Caballero hizo una estimación sobre estos seguros ante los shocks y los montos eran bastante reducidos. Entonces, ¿por qué tenemos tanto sobreseguro?

– ¿Cuál es la explicación, a su juicio?

– Hay que preguntárselo a los que están acumulando. Las autoridades del Banco Central que expliquen cuál es el nivel óptimo de reserva en el mundo actual. ¿Se está pensando que si hay un shock el día de mañana Chile va a quedar fuera del mercado de capital internacional? Todo lo que gastamos en prestigio del país ¿y mañana nos van a decir ud. no es confiable? Esa discusión no está. Lo mismo pasa con los Fondos Soberanos, ¿cuánto debiéramos acumular, cuál es el óptimo y cómo debiéramos gastar, cuáles son las reglas?… Si tengo montos acumulados en los Fondos Soberanos ¿le conviene al gobierno endeudarse afuera, deuda pública para cubrir otros gastos?. ¿Cuánto le están dando por los Fondos Soberanos y cuánto le están cobrando por lo que se endeudan?. Pareciera que este gobierno lo hizo y ¿para qué lo hizo?

– Eso es por el lado financiero ¿Y por el productivo?

– Para el tema interno hay dos cosas distintas. La primera es cómo nos afecta el alto precio del cobre. La discusión hace 6 meses atrás fue si estábamos con el Síndrome Holandés y que por eso el Banco Central tenía que empezar a acumular reservas para subir el tipo de cambio. Se dieron incluso montos: US$ 10.000 millones o 
US$ 15.000 millones. Todos estaban convencidos en que el alto precio del cobre perjudicaba a la economía chilena; elemental y hasta ridículo, si nos perjudica, por qué no lo vendemos mas barato. ¿Y qué pasaba con las exportaciones No Cobre? Nadie se tomó la molestia de mirar la evolucion, ninguna cae en valor.

– ¿A qué se debe?

– Hay dos explicaciones: una es que los sectores exportadores No Cobre tienen que estar aumentando mucho su productividad para compensar la apreciación cambiaria, lamentablemente eso no se puede medir, porque este país -ya no es porque el INE es autónomo o no, porque el Banco Central lo es- sigue con la matriz de estadísticas que corresponde a la de 50 años atrás cuando Chile no era exportador. Tiene que haber datos a nivel de cada rubro exportador, cuánto se exporta, cuánta gente esta ocupada, cuánto es el factor capital que se usa, para poder medir productividad en los rubros que son competitivos para el sector externo.

En un mundo global lo relevante es saber qué esta pasando con la productividad y la competitividad de tu sector exportador, porque eso te conecta internacionalmente. La otra alternativa es que algo esté pasando con los precios. No sólo subió el valor del cobre, sino de la mayoría de los productos que exportamos, porque si bien vendemos recursos naturales, tenemos una canasta diversificada en la que más que subió y logró compensar la apreciación cambiaria.

– ¿Y qué pasará entonces con el “superciclo”?

– Tres meses atrás cuando se hablaba del “superciclo” y que el precio se viene bajo los US$ 3, fui de los únicos que dijo que no llegaría a esos niveles. Lo del “superciclo” es una tontera: hoy estamos arriba y por ende, debería bajar. Eso es entendiendo que el futuro repite el pasado, ¿Y quién dice que el siglo XXI va a ser igual que el siglo XX? Ya partimos distinto. ¿Y por qué se va a repetir? ¿En el siglo XX, China era importante? No, era irrelevante. En particular con el mercado del cobre: el 65% del consumo mundial del metal estaba en los países desarrollados, EEUU y Europa; hoy ese 65% esta en Asia y 40% en China.

Mirada de los presidenciables

– En los programas de los candidatos presidenciales no se abordan estos temas, pero algo hay respecto de dejar buena parte del excedente del cobre en las regiones de donde se extrae…

– Esto tiene que ver con la queja de las regiones productoras de cobre que no tienen ninguna decisión sobre qué pasa con los excedentes. Hay dos problemas distintos. Las caracteristicas de ser un país ultracentralizado donde Santiago decide todo. En las regiones mineras el gasto social en educación, salud y vivienda está por debajo en términos per capita en relación con las no mineras, sin considerar Santiago. Otro problema distinto y que lo planteaba un alto ejecutivo de una empresas extranjera, es que hoy las empresas pueden cumplir con toda la legislacion medioambiental y si la comunidad local quiere parar un proyecto de inversión, lo para.

De ahí surge el convencimiento que hay que involucrar a la comunidad local en los proyectos que generan externalidades negativas, por lo tanto hay que neutralizarlas o compensar a la comunidad porque a ellos también les conviene la inversión. Está el caso de Coyhaique, se instalan las generadoras ahí, al país le conviene, pero si yo vivo allí me pregunto qué gano yo, que la cuenta de luz de los de Santiago sea más barata, si yo vivo acá. Pero si me dicen olvídate de la cuenta de la luz en los próximos 10 años la reacción seria distinta.

– Con todo este marco, ¿Cuánto del crecimiento de los últimos tres años son atribuibles al cobre?

– En la mayoría de los modelos de crecimiento de los economistas pareciera que el cobre no existiera, es como si diera lo mismo si este país tiene o no tiene cobre, crece igual; ridículo. Desde el 90 hasta ahora, el cobre ha sido determinante en el nivel de PIB per cápita que tenemos hoy, es muy importante. Los últimos 3 años, el alto precio del cobre ha ayudado a crecer a esta economía, indudable. En promedio, hemos crecido 5,5%, si no hubiera sido por el cobre estaríamos creciendo como ahora, a un 4%.Lo que hace crecer es que se mantiene el precio alto, genera ese alto excedente que retroalimenta y el efecto de expansión de gasto que está habiendo.

Fuente: Diario Financiero


SALA DE PRENSA

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR