Los malos empleos, la raíz de la desigualdad

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Autor: Alejandro Foxley
Fuente: La Tercera

En un reciente acto de lanzamiento del libro “El Chile que se viene” el ex Presidente Ricardo Lagos señalaba que en Chile, particularmente en el año que termina, estamos viviendo el cierre de una etapa clave del país. Esta etapa se caracterizó por la consolidación de la democracia, una economía en crecimiento y una fuerte reducción de la pobreza.

Sin embargo, este período exitoso respecto a sus principales objetivos, fue incubando desajustes y desequilibrios que se han hecho presentes con particular intensidad en los últimos meses. El primero se da en el plano político y de las instituciones, caracterizado por un desencuentro entre la clase política instalada en el Ejecutivo y el Parlamento, y una sociedad cada vez más diversa que no se siente representada por el actual sistema político-electoral.
«Existe una creciente conciencia colectiva respecto de que vivimos en una sociedad demasiado desigual en cuanto a ingresos, oportunidades y calidad de vida».
Un segundo desequilibrio se produce por la emergencia de una nueva clase media que deja de ser pobre, pero que se siente económicamente insegura. Es una clase media que está sobre- endeudada, que tiene enormes dificultades para pagar la educación de sus hijos o para costearse un plan privado de salud. La pérdida de empleo u otro evento inesperado puede tener consecuencias catastróficas.

Subyacente a esos desajustes, está una creciente conciencia colectiva respecto de que vivimos en una sociedad demasiado desigual en cuanto a ingresos, oportunidades y calidad de vida. Esta sensación subjetiva está validada por el más reciente estudio de la OCDE, que sitúa a la sociedad chilena como la más desigual entre todos los países que forman parte de esa organización, incluso con resultados peor que países como México o Turquía.

Es en este contexto que un reciente libro titulado “Contra la Desigualdad”, escrito por Andrés Velasco y Cristobal Hunneus, hace una contribución sustantiva respecto a qué hacer para avanzar más significativamente en la reducción de la desigualdad en este nuevo ciclo que se inicia en nuestra sociedad. Como Velasco y Hunneus lo afirman en sus conclusiones, la principal es que “el empleo debe encabezar las prioridades de una nueva agenda progresista para Chile”. Agregaría que no sólo de una agenda progresista, sino de cualquier propuesta política que quiera dar cuenta del principal problema que enfrentará Chile hacia el futuro.

Esa afirmación podría contestarse diciendo que en los dos últimos años la tasa de desempleo en Chile se ha reducido y que se encuentra en niveles muy inferiores a los de los países desarrollados. Es cierto y ello se explica en gran medida por un factor cíclico. Pero esas buenas cifras esconden serios problemas estructurales de la economía chilena. El libro de Velasco y Hunneus, por ejemplo, cita cifras de la OCDE que muestran que Chile tiene la quinta tasa más baja de empleo en la OCDE. Sólo Turquía, España, Italia y Hungría tienen tasas más bajas.

Las diferencias se explican por el bajo empleo femenino y de los jóvenes en Chile. En nuestro país sólo 49% de las mujeres de más de 24 años tiene acceso al empleo, comparado con un promedio de 61% para la OCDE. El cuadro del empleo juvenil tampoco es positivo. En Chile llega a sólo 31% comparado con 43% para la OCDE. Si hacemos un zoom y consideramos sólo a los jóvenes pertenecientes al 10% más pobre de las familias, en ese grupo sólo 11% de ellos tiene trabajo. Y entre las mujeres de los hogares más pobres sólo 18% tiene trabajo.
«Andrés Velasco y Cristóbal Hunneus hacen una excelente contribución para instalar una agenda pro-empleo en la discusión política que se viene».
Los preocupantes resultados en materia de acceso al empleo para las familias más pobres están relacionados con factores estructurales que se refuerzan: más mujeres jefes de hogar, menor escolaridad entre sus miembros, menor número de personas que trabajan en el hogar, menor calidad en los empleos a que acceden (trabajos temporales o el sector informal) y segregación social y territorial: viven en barrios alejados, con altos costos de transporte y con una baja calidad en servicios en comparación al resto.

La más significativa contribución de Velasco y Hunneus son las propuestas de políticas públicas que hay que implementar a futuro para atacar en su raíz el tema del desigual acceso al empleo. Las propuestas incluyen un amplio rango de iniciativas, desde el aumento en el cuidado infantil, medidas para reducir la segregación en las ciudades, incentivos pro-empleo de calidad para las empresas, mejoramiento de los programas de capacitación laboral, reformas en la legislación laboral hasta el fortalecimiento de los sindicatos.

Este libro se publica en el momento más oportuno, cuando la opinión pública aparece desorientada respecto de qué hacer para que nuestra sociedad sea más inclusiva y tenga una distribución de oportunidades más equitativa. Andrés Velasco y Cristóbal Hunneus hacen una excelente contribución para instalar una agenda pro-empleo en la discusión política que se viene.


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