Jorge Rodríguez: “Si subimos dos ó tres puntos de carga tributaria, no nos convertiremos en un bicho raro”

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Afirma que “el sistema tributario no está ayudando a combatir la desigualdad, en cambio el gasto público sí, pero ha llegado a un límite”.

“Esta es una propuesta de reforma potente, que no se veía hace 23 años”. En ese contexto, el investigador senior de políticas públicas y política fiscal de Cieplan, Jorge Rodríguez Cabello, analiza el impacto que tendría para la economía la propuesta de reforma tributaria que busca recaudar entre dos y tres puntos del PIB. El consenso, el diálogo y la capacidad de gestión aparecen como herramientas clave para llevar adelante esta iniciativa, que él considera necesaria. 

– ¿Qué le parece la propuesta de reforma tributaria de Michelle Bachelet y cuáles pueden ser las implicancias que tenga sobre la economía chilena?

– Separaría primero la intención de hacer una reforma grande del contenido específico. La intención de hacer una reforma potente que recaude dos o tres puntos del PIB, cae en el escenario donde es perfectamente válido que los países cada 10, 15 o 20 años se pregunten si su carga tributaria es o no la adecuada y, en ese sentido, la última reforma de esa magnitud que Chile hizo fue el año ’90, con un aumento de casi la misma magnitud, dos o tres puntos del PIB. En ese minuto había un consenso nacional que decía que había que hacer más gasto social, pero sabían que había que hacerlo de forma responsable y financiarlo. Entonces, primero se constituyó ese acuerdo y después se dijo cómo hacemos el contenido. Si bien entre medio ha habido reformas, ninguna iguala esta magnitud. Se ha subido una tasa por acá, se ha creado una exención, se ha subido el IVA, pero ninguna ha sido una reforma que diga, ‘planteemos cuáles son los desafíos de gasto para el país y financiemos’.

– ¿Pero qué impacto puede tener para la economía?

– Si subimos dos ó tres puntos de la carga, con eso vamos a estar alineados con las cargas acorde para nuestro nivel de desarrollo. No nos vamos a convertir en un bicho raro o en un país con carga excesiva. Así como hoy no es excesivamente baja, subirla dos o tres puntos nos mantiene completamente en línea. Otro aspecto que hay que considerar es que si subimos dos o tres puntos del PIB para financiar educación, capacitación, infraestructura pública, cosas que van a ayudar a crecer, entonces hay que mirar, no solo lo que se recauda, sino para qué se va a utilizar ese dinero. Es distinto decir, voy a utilizar esa plata para hacer una gran fiesta del consumo versus invertirla en educación, capacitación, infraestructura, porque esas cosas van a redituar en crecimiento si se hace una inversión eficiente y se controla la calidad del gasto.

– Ese es un aspecto que el empresariado ha destacado, el tema de la mejor utilización de los recursos por sobre una mayor recaudación…

– No se le puede pedir a la ciudadanía que tribute si se bota la plata a la basura. En esto hay un abanico grande y afortunadamente en los últimos años ha habido bastantes estudios, como el que hizo CEP-Cieplan, el estudio que realizó Alejandro Micco con el senador Ricardo Lagos Weber e incluso los propios candidatos que han realizado estudios, todos con respaldo. De hecho, la misma propuesta de la ex presidenta Bachelet está respaldada por economistas reconocidos, no la prepararon en dos días.

Acá hay un trabajo serio y es válido discutir si un contenido gusta más o menos, o si tiene ciertos riesgos o es mejor, pero todos esos cuestionamientos vienen después de que nos pongamos de acuerdo en que el país necesita más recaudación.

– ¿Y cuánto puede impactar el clima social que está viviendo Chile en que la sociedad está demandando más derechos?

– Ese no es un proceso extraño. Los países cuando se van desarrollando van demandando bienes como de segunda generación. Como se ha visto que Chile ha incrementado sus ingresos, la sociedad ya no acepta educación básica y media de cualquier tipo, ahora quiere que sea de calidad y también quiere educación terciaria, salud de cierta calidad, entonces a medida que vamos mejorando, las demandas van aumentando. Estamos llegando a un punto en que se puede estar produciendo una brecha muy grande entre lo que la sociedad quiere y lo que se está ofreciendo como servicios sociales y públicos. Esa brecha hay que cerrarla y para hacerlo hay que lograr un pacto amplio como país para ponerse de acuerdo en qué gastar y cómo recaudar. Eso no nos va a volver un Estado europeo de bienestar de los años ’40, es el proceso natural de desarrollo que está teniendo Chile.

– ¿Qué pasa con las alertas que están emitiendo algunos sectores e incluso el propio gobierno, que argumentan que reformas de esta magnitud pueden afectar el empleo, el crecimiento, la inversión, y finalmente hacer retroceder al país? ¿Eso es efectivo?
Si efectivamente se hace una política de shock, puede ser que muchas decisiones se alteren o congelen, pero tampoco es positivo que la discusión demore mucho tiempo en instalarse. Si no se resuelve y se mantiene en el aire, los empresarios se mantienen dudosos

– La rentabilidad de un negocio puede cambiar si se cobran más o menos impuestos, eso es cierto, pero hay que tener en cuenta que eso no es todo
Si Chile está bien en otras cosas, o si se planea que con estos mismos recursos que se van a recaudar, se va a ayudar a mejorar la fuerza de trabajo, esa debiera ser una ganancia para todos. Efectivamente cuando un empresario analiza el retorno del negocio, la tasa importa, pero hay que analizar todo lo demás. Es ahí donde es necesario entrar en el detalle de ver cómo se va a cambiar la forma de cobro de impuestos, cómo se va a hacer y con qué gradualidad. Si efectivamente se hace una política de shock, puede ser que muchas decisiones se alteren o congelen, pero tampoco es positivo que la discusión demore mucho tiempo en instalarse.

Si no se resuelve y se mantiene en el aire, los empresarios se mantienen dudosos. Aquí nadie está planteando hacer algo de un día para otro, la propuesta de la ex presidenta Bachelet dijo que iba a ser gradual en cuatro años, y sí, hay algunas medidas más polémicas que otras, pero eso es materia de análisis, de discusión.

– Hay quienes creen que esta propuesta responde solo a fines electorales…
-La propuesta mezcla lo electoral con la posibilidad real de hacer la reforma. También mezcla lo electoral con los partidarios y con los adversarios, porque da pie para hacer una campaña alarmista de que va a quedar un caos y que se va a caer toda la inversión. Por eso, puede haber sido un riesgo presentar la propuesta en este minuto, pero también puede ser visto como que se está generando el ambiente para crear un consenso y aprobar esto y si en el camino hay que negociar, y decir que de los 20 elementos de la propuesta, hay dos que no tienen respaldo y que generan cierto riesgo para la inversión, bueno cambiémoslo por otros dos. Esta es una primera propuesta. 

– ¿La focalización y las prioridades que determinó Bachelet son las correctas en términos de gasto?
– Sí, en educación, hay que analizar en que área. Educación pre escolar, básica, media y superior, pero también incluiría capacitación. Hoy los números muestran una fuerza de trabajo que tiene poca productividad y lo que queda es capacitarla. Lo otro que incluiría tiene que ver con la infraestructura productiva. Si tenemos los aeropuertos colapsados, los puertos se están quedando chicos, a raíz de que el mismo crecimiento de Chile ha hecho que obras que parecían que iban a durar 20 años, hayan quedado colapsadas en 5 o 10 años. Es fundamental invertir, sobre todo pensando en nuestro comercio exterior.

– En algo más puntual, ¿concuerda con la eliminación del FUT?

– Es un elemento que se tiene que analizar para ver cuáles son los riesgos y cuáles son las ventajas. Es cierto que el FUT se creó en otra realidad económica y social donde había tasas muy bajas de inversión y de ahorro, pero eso hoy no es así. Algunos dicen que no es así gracias al FUT y otros dicen que es por otros factores, porque la economía chilena se abrió, tiene mayor estabilidad, de hecho somos una democracia y hay más interés de venir a invertir, que no era lo que pasaba en los ’80, entonces no hay estudios cuantitativos que digan en forma de una ecuación causa- efecto lo que está pasando. Ni siquiera los defensores a ultranza del FUT tienen esos estudios técnicos, ni tampoco quienes quieren eliminarlo, entonces el punto de partida es el que hay que tratar de ver cómo está funcionando y eliminarlo gradualmente si ya no es necesario. 

– ¿Siente que se ha ideologizado este debate?

– El factor ideológico del tipo de Estado y tipo de sociedad está siempre presente y la gente tiene derecho a pensar de distinta forma. Los partidos de la Alianza han preferido un Estado más chico y la ahora llamada Nueva Mayoría quiere un Estado más grande. Pero si uno trata de analizar lo que necesita el país para el futuro, son ciertos bienes que solo puede proveer el Estado. Por ejemplo, si estos bienes se pagan de forma privada, como la educación, se va a seguir perpetuando la desigualdad. En Chile, la desigualdad es muy alta y el sistema tributario no está ayudando a combatir la desigualdad, en cambio el gasto público sí, pero ha llegado a un límite y como que paramos de mejorar nuestra igualdad y la sociedad está mostrando un alto malestar con eso. Entonces ahí tiene que tener un rol el Estado y para ejercerlo de forma sustentable necesita recursos, porque no queremos caer en que el Estado prometa muchos gastos sin tener el resguardo de los recursos necesarios, eso ya lo vivimos en el pasado y nos llevó a una situación peor.

«Reformas ambiciosas requieren amplios consensos»

– ¿Cómo evalúa el resultado de las primarias?

– Entre quien ganó y quien perdió, la ex presidenta Bachelet, contando los votos, evidentemente es la ganadora, a pesar que otros saquen las cuentas propias de que dentro de su sector ganó o salió segundo. Acá claramente hay una fuerza mayoritaria que dijo que quiere seguir construyendo una gran mayoría, porque estas reformas ambiciosas que se quieren hacer requieren amplios consensos, no sólo porque tengamos quórum de leyes que exigen ciertas mayorías, sino porque hacer reformas grandes significa lidiar con ciertos intereses y «pisar callos», y si no se tiene respaldo, a la primera (a un futuro gobierno) le van a doblar la mano y tendrá que abandonar su reforma.

– Un tema que preocupa es el nivel de ahorro del gobierno pensando en el precio del cobre…

– Eso queda un poco oculto, porque como hemos tenido cierta bonanza no hay cifras especificas, pero visto en un período más largo de tiempo, la regla fiscal chilena está pensada para hacer efectos contracíclicos. Es lo que pasó desde el año 2005 al 2008, eso paró en 2009 porque el gasto sostuvo la actividad, pero desde 2010 a 2012, con una recuperación de por medio, no se agregó mucho más ahorro, sino que se sigue gastando todo. Estamos en el límite de haber caído en la irresponsabilidad, porque no hay ninguna cifra que diga que está desalineado, pero supuestamente debió haber sido una época con un mayor esfuerzo en ahorro.

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Fuente: Diario Financiero

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