Jorge Rodríguez: “No creo que estén calzadas las cuentas fiscales para los nuevos proyectos que se están anunciando”

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Plantea que el próximo gobierno debiera llegar al balance estructural a fines de 2018. “No podemos pasarnos todos los años en déficit”, sostiene.

A días del inicio de la discusión por el Presupuesto 2014, el investigador senior en políticas públicas y política fiscal de Cieplan, Jorge Rodríguez, advierte que el anuncio de nuevos proyectos puede tener un impacto en el fondo de libre disponibilidad que debería heredar el próximo gobierno, de parte de esta administración. Además plantea que un buen momento para converger hacia el balance estructural sería a fines de 2018, ya que mantener un déficit estructural por varios años, no es sano y es insostenible para la economía.

– La discusión en torno al próximo presupuesto ha estado marcada por los recursos de libre disposición, ¿cómo evalúa esta situación?

– En Chile no hay ninguna regla al respecto y el gobierno que se va podría dejar todo el gasto amarrado para el próximo año, sería legal y dentro de las reglas del juego. Sin embargo, todos esperan que se repita (dejar recursos de libro disposición) y el gobierno ha dicho que así lo hará, pero la discusión es el monto. Al respecto, hay dos mecanismos que sumados dan un 1,1% del presupuesto. Uno es el fondo de libre disponibilidad y lo otro es una facultad extraordinaria de reasignación. Si consideramos ese porcentaje y lo aplicamos a lo que se espera que sea el presupuesto del próximo año -unos US$ 62.500 millones-, suman aproximadamente US$ 700 millones. El gobierno ha dicho que va a existir esta disponibilidad, pero veremos cuánta voluntad tiene al respecto, porque quizás el gasto puede estar «amarrado» para el próximo año y ello sería un problema. 

– ¿Qué tan amarrado puede estar el gasto para el próximo año?

– Si uno ve los números de la Dipres, que hace una tabla de gastos comprometidos para los próximos años, en el informe de finanzas públicas se ve que ya con los gastos que anunció que estaban comprometidos, se llega a $31.178.161 millones, es decir aproximadamente US$ 62.500 millones. Entonces al analizar el presupuesto 2014 y revisar cuánto podría crecer -los analistas han dicho entre 3,5% y 4%- llegamos a esos mismos US$ 62.500 millones. Ese es el gasto comprometido que publicó la Dipres, entonces, si está todo comprometido, ¿de dónde se va a sacar ese fondo de libre disponibilidad de US$ 700 millones? 

Ahí se está ante un problema. Están tratando de hacer cuadrar los números para dejar un fondo, pero no estoy seguro de que puedan llegar a US$ 700 millones y por eso están tratando de construir el argumento de que no es necesario tanto si no se sabe en qué se va a gastar. Aun cuando las encuestas muestran que pudiera haber un cambio de signo, el próximo gobierno podría ser de su misma coalición y a Evelyn Matthei no le gustaría asumir el gobierno con todo el gasto comprometido y solo administrar lo que hizo el presidente Piñera. 

– ¿Entonces cabe la posibilidad de que no se entreguen esos recursos?

– Políticamente eso es inviable. En este minuto están trabajando duro para poder armar este fondo, a estas alturas se tiene que tener sí o sí, pero el monto creo que están complicados para llegar a ese 1%. Les está costando y están construyendo este argumento de que para qué tantos recursos y que es mejor dejar los mismos montos absolutos de la vez pasada, que alcanzan los US$ 450 millones.

El presidente tiene el derecho a seguir enviando proyectos hasta que termine su mandato, pero en términos fiscales lo que correspondería es registrar qué se espera aprobar y qué efecto fiscal tendría en 2014 (…) si se anuncian demasiados proyectos, se tiene que calcular alguna probabilidad de que se aprueben y tener fondos guardados -a lo menos- para algunos meses desde la aprobación de los proyectos

– ¿Cuánto impacta que el presidente siga anunciando proyectos que demandan gasto a futuro?

– El presidente tiene el derecho a seguir enviando proyectos hasta que termine su mandato, pero en términos fiscales lo que correspondería es registrar qué se espera aprobar y qué efecto fiscal tendría en 2014. Tradicionalmente existe lo que se llama provisión para financiamiento comprometido en el tesoro público y se usa para financiar lo que se va aprobando durante el año. Si se revisa la serie histórica, ese fondo de financiamiento es un 3,2% del presupuesto general, entonces si se anuncian demasiados proyectos, se tiene que calcular alguna probabilidad de que se aprueben y tener fondos guardados -a lo menos- para algunos meses desde la aprobación de los proyectos. Si hay muchos proyectos quizás el 3,2% del presupuesto sea insuficiente y se necesite un 5% pero si se sigue dejando el mismo 3,2% y se continúa ingresando proyectos. En consecuencia, o se tienen proyectos desfinanciados o se está apostando a que no se van a aprobar algunos de ellos.

– ¿Eso aplica a los últimos como salas cuna y seguro de cesantía también?

– Los proyectos que está ingresando el gobierno, en el título tienen buena acogida, todos quieren salas cuna, por lo que si se llegasen a aprobar rápidamente no creo que estén calzadas las cuentas fiscales para ejecutarlos. No me dan los números. La Dipres ya publicó que tenía comprometidos US$ 62.500 millones, sin estos últimos anuncios. Creo que está complicada para ver cuánto puede dejar de libre disponibilidad. 

– Respecto del gasto, ¿cuánto cree que debe crecer?

– Un crecimiento máximo de 4%. El propio ministro Larraín dijo que éste iba a ser un presupuesto de continuidad, entonces de alguna manera es una pista de que no es más de 4%. Para los parámetros y las proyecciones económicas que hay es lo que da, no hay espacio para crecer más. De lo contrario implicaría no converger a la meta de déficit estructural que el propio gobierno se propuso.

Candidaturas y regla fiscal

– ¿Y cuál cree que debiera ser la regla fiscal para el próximo gobierno?

– Debiésemos intentar converger hacia el balance hacia fines del próximo gobierno, el 2018. Si bien la situación fiscal de Chile sigue siendo sólida, no podemos pasarnos todos los años en déficit estructural. Eso es insostenible porque significa que todos los años se está gastando más de lo que tienes, y eso incluso corregido por los eventos cíclicos. Y como el 2014 se cumplirían siete años de déficit estructural, el gobierno que asuma va a tener una estrechez y, por ende, no se le puede pedir que el 2015 llegue a 0%, porque si no hay reforma tributaria y las proyecciones son como las estamos viendo, no tendría por dónde y tendría que recortar gastos que tenía comprometidos.

Si bien la situación fiscal de Chile sigue siendo sólida, no podemos pasarnos todos los años en déficit estructural. Eso es insostenible porque significa que todos los años estás gastando más de lo que tienes, y eso incluso corregido por los eventos cíclicos

– ¿En qué áreas identificaría los «debes» de este gobierno?

– En general hay una mirada más de corto plazo de hacer beneficios rápidos, ejemplo, la entrega de bonos, que quizás son buenas medidas. En este sentido, el «debe» está en ver los frutos en el mismo gobierno, pero no en el largo plazo, como lo serían inversiones en energía, sistema de concesiones que anduvo bastante lento en este gobierno y, por lo tanto, hay diagnósticos que muestran que puede haber cuellos de botella en infraestructura.


Aún no existe pronunciamiento de las candidaturas respecto de la regla fiscal para sus gobiernos…
En términos legales tienen plazo hasta los primeros 90 días de mandato, pero uno esperaría que como candidatos dijeran algo.

– ¿Eso cómo se asocia con la baja ejecución que ha mostrado el gobierno, con subejecuciones que se repiten en el tiempo?

– Hay que distinguir por ministerios. El tema de la subejecución puede ser distinta entre un ministerio según los tipos de proyectos. En general, cuando se observa la ejecución histórica casi siempre hay una concentración en el segundo semestre, lo que hay que combatir porque no es bueno.

– ¿Qué ministerios tiene los problemas más graves?

– Históricamente el que tiene más problemas en ejecutar inversiones es Salud, que ha sido muy lento, incluso con años donde ejecutó menos de dos tercios de su presupuesto. Eso genera arrastre y en un próximo gobierno se debe evaluar cuántos gastos de arrastre quedan porque eso resta más flexibilidad. En los otros ministerios quizás el problema sea menor, pero hay que analizar qué tan grande es esa mochila porque son proyectos aprobados, comprometidos, que tampoco se pueden dejar detenidos ni con obras a medio camino, eso sería un mal uso de recursos públicos. Cuando hay subejecución, siempre debemos mirar las inversiones, qué es lo que se atrasa y se traduce en temas de gestión. Por ejemplo, que el proyecto no fue bueno o que la Contraloría lo objetó por algún motivo.

Fuente: Diario Financiero


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