Eugenio Tironi: «Bachelet debe nombrar a ministros con pensamiento propio»

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Eugenio Tironi dice que la presidenta electa no puede armar su comité político con «puros drones», refiriéndose a sus colaboradores más cercanos que diseñaron su regreso a Chile y luego su campaña. «Una cosa es la estrategia para ganar una elección y otra muy distinta es la que se sigue para gobernar», advierte.

El sociólogo se encuentra desde septiembre en París impartiendo dos cursos en la Universidad de la Sorbonne, Paris III. Uno se llama Felicidad en América Latina, donde concluye que los habitantes de nuestro continente son más alegres que los del resto del mundo. La segunda cátedra se llama simplemente Comunicación Política. Ahí repasa su experiencia desde el plebiscito, además de los aciertos y errores comunicacionales de los últimos presidentes y sus respectivas campañas, incluyendo el reciente triunfo de Michelle Bachelet, capítulo con el cual finaliza el curso. 

-¿Cómo definiría la estrategia comunicacional de Bachelet, que la llevó a ganar por segunda vez las elecciones presidenciales?
-No estuve en Chile en los meses clave de la campaña, así que no puedo opinar con todos los elementos de causa, pero a juzgar por los resultados, fue una estrategia muy positiva. Ahora, una cosa es la estrategia que se sigue para ganar una elección, y otra muy distinta es la que se sigue para gobernar. Eso ya lo probó Piñera, quien generó muchas expectativas en su campaña, las que alimentó estando en el gobierno, lo que le jugó muy en contra. Ahora Bachelet ha hecho justamente lo contrario, no ha generado mayores expectativas, ha sido muy reservada, cautelosa y conservadora, pero cuando inicie su gobierno va a tener que generar un cierto entusiasmo en alguna dirección, porque si no, nuestra democracia se va a ir desangrando, como lo empezamos a observar con la enorme decepción que se expresó en la reciente abstención del 50% de los electores.

-¿Cómo podría generar ese “entusiasmo” al que se refiere?
– Bachelet es la presidenta más poderosa que ha tenido Chile desde la recuperación de la democracia, seguida muy atrás por Frei. Todos los votos fueron obtenidos sólo por ella, tiene un respaldo importante en el Parlamento y cuenta con una legitimidad en la sociedad civil que es muy amplia. Su gran desafío es aprovechar sus primeros seis meses en fijar la hoja de ruta, en poner la agenda, lanzar sus proyectos emblemáticos y construir distintas coaliciones de apoyo en torno a esos proyectos. 

-¿Por qué apostar a distintas coaliciones?
-A raíz de los últimos cambios políticos (renuncias en RN, entrada del PC al gabinete, nueva bancada de independientes), ella puede formar una coalición de apoyo para los cambios tributarios, otra distinta para las reformas en educación, y otra distinta para la modificación del sistema electoral binominal. Hoy no creo en esa estructura uniforme de apoyo con que han trabajado los últimos gobiernos. Para ello, eso sí, requiere de un gran equipo político en La Moneda.

-¿Cuáles deberían ser sus características?
-Un equipo que actúe de bisagra y que, al mismo tiempo, le sirva de fusible, si no todas las primeras tensiones van a llegar a ella, tal como sucedió en su anterior gobierno, donde partió con un mal equipo político, que tuvo que cambiar a la primera crisis. Eso se olvidó, pero fue muy negativo para ella y tiene que tenerlo muy en cuenta. Sus ministros políticos tampoco pueden ser puros drones, me refiero a estas armas teledirigidas, es decir, personajes cuya estatura está dada única y exclusivamente por la propia Bachelet. Hacer eso sería como hacerse trampas en solitario. 

-¿Cree que sería un error que ella recurriera a sus personas de confianza para los principales ministerios?
-Desde un punto de vista sociológico, la ciencia del bacheletismo es la capacidad de lectura e interpretación de las tendencias más profundas de la sociedad. Justamente eso tiene que expresarlo en la fisonomía de su gobierno. No tendría sentido que en su gabinete no existiera diversidad. Tiene que nombrar figuras que tengan autonomía, pensamiento propio, historias singulares. Sus ministros no pueden ser puros clones de ella. 

Fuente: La Tercera

HACER UN MIX

-¿Cómo se imagina su gabinete?
-Pienso que ella tiene un desafío muy parecido al de Patricio Aylwin en el 90. Así como él hizo la transición entre la dictadura y la democracia, ella tiene que hacer la transición entre un modelo económico social cuyo eje, lógica y criterio de evaluación fue el mercado, a un modelo económico social cuyo eje, regulación y evaluación serán valores mucho más universales. Yo estimo que ella va a tener que formar un gobierno muy poco dogmático, en el sentido que no puede tener criterios del tipo paridad, del tipo rostros nuevos o pura gente con experiencia. Ella va a tener que hacer un mix, jóvenes, viejos, gente con carrete, gente sin carrete, gente que viene del mundo político y que, por lo tanto, tiene experiencia en la negociación, pero también gente que venga de la sociedad civil que tenga más causa, una motivación más romántica.

-Siguiendo con la semejanza al gobierno de Aylwin, ella cuenta con un amplio conjunto de personas para escoger a sus ministros y ministras…
-Es notable la capacidad de renovación de la centroizquierda chilena. En un momento pensé que eso no iba a ser así, pero hoy día uno ve a toda una generación sub 40 que, aparte de ser muy buena, tiene las ganas de gente que no ha estado en ningún gobierno. El gobierno en general tiende a engendrar un cierto grado de resignación, de un excesivo realismo, entonces formar un gobierno nuevo con pura gente que haya estado en gobiernos anteriores tampoco es recomendable porque va a pecar de exceso de realismo. Otra similitud con Aylwin es que, así como el ex presidente dispuso de cuadros técnicos, pero que habían participado en la gesta de reconquistar la democracia, hoy día ella cuenta con cuadros técnicos, pero que participaron en la gesta del 2010 y 2011, me refiero a los que participaron en las protestas ciudadanas por la educación. 

-A su juicio, ¿sería bueno para Bachelet contar un PS-PPD unido como plataforma de apoyo?
-No, no creo que la fusión sirva hoy a Bachelet, por de pronto las cosas funcionan mejor fragmentadas que centralizadas…

-¿Es más partidario del llamado eje PS-DC?
-Hoy es difícil hablar de ejes de este tipo. Hoy existe mucha más fluidez en las relaciones políticas, hay que estar más dispuestos a hacer alianzas puntuales, provisionales, transitorias, en temas específicos. Además, hay que tener en cuenta una cosa muy importante para el nuevo gobierno, no va a tener al frente a una oposición unida que actuará en bloque. La UDI ya no es lo que era, ya no tiene coroneles ni comandantes. Ya no tiene un Jaime Guzmán ni un Pablo Longueira, ni siquiera a un Jovino Novoa, que estará fuera del Senado. Tampoco a un Andrés Chadwick que va a estar con Piñera. Sí tiene a estos jóvenes bastante hambrientos de poder y que necesitan visibilidad y protagonismo para comenzar a cimentar su poder en el partido. Después está RN, que yo creo buscará diferenciarse tajantemente de la UDI. Finalmente, está el propio presidente Piñera, que a través de su nuevo proyecto ha insinuado que podría ser un partido o algo parecido. Eso le abre la oportunidad al nuevo gobierno de negociar con todos los sectores.

-Hace unos meses, en una entrevista en TV usted concluía que Chile se había izquierdizado. ¿Lo decía en un tono positivo o negativo?
-El mundo entero después del 2008 se izquierdizó. Mal que mal en Estados Unidos las empresas fueron salvadas por el Estado, partiendo por la General Motors. Los bancos en todo el mundo fueron salvados por el Estado. Por lo tanto, el antiestatismo furioso de la época de Ronald Reagan pasó a mejor vida. Hoy hay una tendencia a no creer en paradigmas y dogmas, como pasó en buena parte del siglo XX. En los primeros años de este siglo, en Chile y en el mundo se ha tendido a buscar soluciones híbridas, negociadas, intermedias. El mejor ejemplo es Alemania con este acuerdo entre Angela Merkel y los socialdemócratas.

-¿Ve factible que Piñera vuelva a ser presidente en cuatro años más?
-No es para nada descartable, pero hoy es muy temprano para pensar en eso. Eso va a depender de cuánto éxito tenga el gobierno de Bachelet. Yo espero que lo tenga, y si lo tiene, las posibilidades de Piñera serán muy bajas. También le va a pesar en el futuro, mucho más de lo que le pesó en el pasado, su propia historia personal de hombre de negocios y el hecho de no disponer de una coalición de respaldo.

-¿Le gustaría acercarse un poco al bacheletismo?
-No, en absoluto. Si en algo pudiera contribuir a la marcha de un país que quiero mucho es manteniendo mi libertad y mi posibilidad de pensar con autonomía, y eso se pierde dentro de un gobierno.


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