Alejandro Foxley: «Este es el momento de tener coraje para decir las cosas»

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El presidente de Cieplan dice que «hablar con la gente la verdad, planteando 3 ó 4 ideas fuerzas de las cosas que hay que hacer». Y agrega que «en la Concertación nunca hemos pensado en el modelo económico así como lo hacen en los sectores de derecha».

Por qué en Cieplan dedican dos jornadas con destacados exponentes a analizar el caso coreano? “Hablemos de esto”, nos propone Alejandro Foxley, quien tiene anotado y remarcado en su block de apuntes las semejanzas que tuvimos hasta hace poco con ellos, pero también -y aquí está su principal motivación- las diferencias que hoy nos separan. 

Es que, señala, le estamos perdiendo el rastro a Corea, ambos países han andado por buenos caminos estos años, pero Chile se quedó atrás. 

Son varias, a su juicio, las decisiones políticas y económicas que hicieron la diferencia. Por ejemplo, Corea es un país de un tamaño no tan grande como China y que hizo la transición de una nación de ingresos medios a avanzada en 15 años; pasó de un ingreso per cápita de US$ 15 mil a US$ 30 mil. Mientras que Chile hoy se está acercando recién a los US$ 20 mil. 

Esta es su preocupación hoy día y como presidente de Cieplan encabezó la Conferencia Internacional: “Economic Knowledge Sharing between Latin America and Asia” organizada junto al Korea Development Institute (KDI), “el think tank que ha ayudado a orientar las distintas faces del muy exitoso desarrollo económico de ese país asiático”. 

¿Y por qué exitoso?, se pregunta como si estuviera dictando una de sus tantas charlas que da al año fuera del país, especialmente en Estados Unidos, y la respuesta viene de inmediato: “Corea entendió hace varias décadas que era fundamental invertir en las personas a fondo, poniendo todos los recursos que fueran necesarios para que se igualaran las oportunidades desde el origen”. De hecho, señala que ahora la cobertura de los programas de cuidado infantil para los menores de 1 año en Corea llega a 40% y en Chile a 10%, la preescolar es de 80% y aquí de 50%. Entonces, la invitación de este ex ministro de Hacienda, ex canciller y ex presidente de la Democracia Cristiana es doble: sigamos el modelo coreano más que el chino y tengamos “coraje para decir las cosas”, es el momento. 

¿Cómo se sigue este camino con una clase política que en las encuestas aparece mal evaluada? 

Se recupera mostrando un camino hacia adelante que sea creíble para la gente y que tenga los sacrificios que cualquier camino al desarrollo implica, hablando con la gente la verdad, planteando 3 ó 4 ideas fuerzas de las cosas que hay que hacer. Si eso se hace con coherencia, franqueza y coraje se recupera la confianza en la gente, así lo hemos visto en el pasado. 

¿Por qué tiene esta urgencia de que Chile coloque el pie en el acelerador?
La inseguridad que se ha generado en esta clase media emergente por segregación y por falta de oportunidades es un tema que hay que atacar y de frente en la próxima etapa.

Siento que estamos en un momento bastante clave desde el siguiente punto de vista: tenemos una economía que ha tenido buenos resultados y así continuará siendo el próximo año, pero está presente el gran riesgo de caer en la autocomplacencia y no tener capacidad de anticipar los dilemas y desafíos que vienen, algunos de los cuales ya se están incubando. Además, este es un buen momento político porque se está completando la acción de un gobierno, está empezando la discusión política a nivel de partidos, de primarias y después de candidatos presidenciales, entonces ahora es que hay que alertar de cuáles son los problemas de fondo y los desafíos principales.

¿Cuáles son?

Por ejemplo, en educación, cobertura desde el origen, aunque se hicieron avances significativos en el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet con el programa Chile Crece Contigo, todavía queda un largo camino por recorrer. Lo mismo pasa con la calidad de la educación superior, basta ver lo que está pasando con el tema de acreditación de universidades, tenemos un millón de estudiantes universitarios y la pregunta que nos hacemos es si vamos a ser capaces de ofrecerles un buen trabajo cuando salgan. Entonces, ahí tenemos un problema fundamental.

¿Por qué no se avanza en este tema si existe consenso? 

El asunto es resolver a tiempo los desafíos que ya están planteados y que el próximo gobierno tendrá que tomar con una tremenda importancia y prioridad. Este es el momento de tener coraje para decir las cosas que hay que decir. 

¿Qué se hace?
La agenda pro competitividad planteada por el ministro de Economía, Pablo Longueira, hay que apoyarla cien por ciento. No conozco el detalle de cada proyecto, pero estoy seguro que en el Congreso los parlamentarios podrán mejorarlos. Hay que entender que con el tipo de cambio actual y con los problemas de calidad de educación que tenemos, cómo vamos a aumentar la productividad y la competitividad de las empresas si no tomamos algunas de las medidas que están en esa agenda que propone Longueira. Tengo la impresión que la burocracia estatal está como de costumbre arrastrando los pies, resistiéndose a estos cambios y en el Congreso no se le está dando la urgencia que se necesita.

Otro de los temas que están complicando el desarrollo de Chile es energía… 

Es un gran tema. Recién se publicó que los costos de energía hoy en Chile duplican los del resto de América Latina y si miramos a Perú, que a la larga será un competidor nuestro en los mercados internacionales, el costo de energía en Chile más que duplica al costo en Perú, entonces la pregunta es si nos vamos a quedar de brazos cruzados, vamos a seguir pensando en una patagonia sin represas porque el aire ahí tiene que ser prístino. No estoy hablando contra las personas que están en ese movimiento, el énfasis que quiero colocar es que patagonia sin represas puede significar para Chile un país entero con una contaminación por huellas de carbono, porque la única salida para que no se produzcan apagones serán muchas plantas termoeléctricas de carbón. 

¿Falta decisión de política?

Hay que ser honestos y hay que decir si queremos o no que este país siga creciendo y no caiga en la trampa de los ingresos medios, si nosotros queremos de verdad un medio ambiente descontaminado, es tiempo que tengamos el coraje de decir que hay que asumir las ventajas comparativas que tiene Chile en energía y la primera ventaja comparativa es hidroeléctrica.

¿HidroAysén debería tener un gran sí? 

Hidroaysén debería hacerse de todas maneras. Por tanto, desde el punto de vista político hay que tener la capacidad de explicarle a la gente por qué esto tiene que hacerse, lo digo sin tener ninguna vinculación ni directa ni indirecta con el sector eléctrico, lo digo como una persona que está preocupada de cómo Chile resolverá sus problemas a futuro para no caer en la trampa de los ingresos medios, para no frustrar a la gente y para tener un país verdaderamente descontaminado.

LA GRAN INVERSIÓN

Además de la educación, ¿cómo se invierte en las personas?

No podemos seguir exportando tan pocos productos y teniendo tan escasos estímulos para los emprendedores jóvenes. Recién vi que el total de capital posible de riesgo en Chile el próximo año será de US$ 200 millones el máximo, este monto seguro que no se ocupará completamente porque en qué, si todavía no hemos desarrollado una cultura de la innovación. Además, si miramos lo que es la sociedad chilena hoy día, creo que el principal y peor problema a futuro es el alto déficit que tenemos en cuánto a la reducción de las desigualdades. De nuevo, el coeficiente gini que mide cuán desconcentrado está el ingreso, en Corea es de 0,32 y en Chile 0,52. 

¿Cómo se igualan las oportunidades?

Algunas son obvias, ya dijimos educación, la otra es protección social. Por ejemplo, seguro de desempleo, éste a pesar del esfuerzo que se ha hecho en los gobiernos de la Concertación la cobertura llega a 20%; en Corea al 42% y en Sucia el 70% de los que están cesantes. Ahí está el camino que hay que recorrer. Pero no es todo porque de inmediato aparece el peor problema de todos que es la segregación que existe en la vida cotidiana. La inseguridad que se ha generado en esta clase media emergente por segregación y por falta de oportunidades es un tema que hay que atacar y de frente en la próxima etapa.

Entonces, ¿no da lo mismo quién encabece el próximo gobierno? 

Cuando describo los desafíos que vienen y habiendo formado parte de la transición a la democracia, creo que ahora viene la transición a una sociedad menos desigual, una transición hacia preocuparse un poco más por lo que yo llamo la vida de los otros y hacer un esfuerzo por superar el extremo individualismo que prevalece en muchos sectores de la sociedad chilena producto del consumismo y de la economía de mercado. 

¿Quién tiene la responsabilidad?

No voy apuntar con el dedo a nadie, pero hay que asumir con responsabilidad y tener la valentía de explicarle a la gente lo que hay que hacer, aunque signifique un costo en el mediano plazo. Cuando se habla de una sociedad solidaria siempre se habla de los más pobres, ahora hay que pensar en una sociedad donde también hay muchos sectores de la clase media que hay que decirles ustedes también nos importan. Y eso tiene que traducirse, desde el punto de vista de la política y de los políticos, en una sensibilidad muy especial para que los que han sentido que sus expectativas crecen no se sientan defraudados y sientan un piso mínimo de seguridad.

¿El modelo económico se quedó corto?

En la Concertación nunca hemos pensado en el modelo económico así como se habla en los sectores de derecha o entre muchos economistas. Nosotros siempre dijimos que queríamos un crecimiento con equidad y a medida que ha pasado el tiempo, la equidad se ha ido haciendo cada vez más importante. Eso es urgente si uno quiere una democracia estable y una sociedad con menos insatisfacción, con menos angustia y con más calidad de vida. Y todo eso es lo que ha mantenido un proyecto democrático, el modelo es una visión extremadamente estrecha de lo que la gente en una sociedad democrática procura. 

¿Pero ha funcionado?

Lo que ha funcionado es una estrategia de desarrollo mucho más equilibrada entre crecimiento económico y una política social activa para combatir la pobreza, para abrir oportunidades con todas las imperfecciones que eso ha tenido y con todos los elementos que he desarrollado anteriormente y que hay que desarrollar ahora con mucho más fuerzas.

Fuente: Pulso

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